viernes, 29 de mayo de 2009

Esta mañana



Esta mañana tuve nostalgia de tu cuerpo sin cuerpo, de tus miles brazos de madera, de los cien ojos ciegos de tu verde selva, de tus praderas; tuve nostalgia incurable del sonido de tu grito sordo siempre queriendo libertad, de tu música eterna, de tu lucha inacabable, de tu flaca lealtad.
Esta mañana susurré el perdón más inútil, el te amo más difícil, el adiós que nunca dije; susurré un por favor, una orden, mil rabias, cuarenta tristezas, tres alegrías, una esperanza, ninguna excusa… una vez me fui.
Esta mañana morí otro poco en frío ajeno, parí ilusiones de volver, aborté planes de renuncia; corrí por tus tumbas de libertad, soñé el final de quien te oprime, reí sangre, sangré risas, podé recuerdos, sembré una mirada al vacío de tu centro.
Esta mañana seguí incrédula, flotante, inerte, casi muerta casi viva; controlé una lágrima estúpida, cautericé una herida incurable, asolé soledades, liberé falsas bondades; entendí otra vez mi partida, deseé mis regresos.
Esta mañana recordé por qué te lloro, por qué te llevo en el fondo de mi sangre sepultada; me arrepentí y me afirmé, como cada uno de estos días, como cada momento, cada respiro, como todas las mañanas.
13 de marzo de 2009

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