sábado, 30 de mayo de 2009
Diez minutos
“Diez minutos tan sólo. Tan sólo diez minutos”.
Tu voz me hace presa, me dejo cazar; me llevas, me traes, dominas y me dejo dominar. Cierro los ojos y aquí estás, tú entre mis piernas, tu respiración que se acelera, tu cuerpo que se crece con mis manos; te siento temblar y tiemblo. Mi piel arde. Tu voz tan cerca de mi oído, me invade. Me siento poseída y me abandono. De nuevo mis manos acariciando y tú gimes al oírme, gimes con fuerza. Te nombro. Un hilo sonoro que pugna por escapar a tu oído y un te amo convertido en cantinela. Explotas en un resoplido, grito por lo bajo mi orgasmo para ti. Óyelo, soy tuya, tuya... En esta vida el pacto, en la otra nos buscamos.
- “Hasta el próximo latido”.
- “Hasta que mi alma renazca de nuevo con tu voz”.
Cuelgo el teléfono, aparto la almohada que abrazaba, mi mano húmeda aún entre mis piernas y yo, agitada y sorprendida, intento reírme de la distancia y del destino y susurro, con la lágrima mordida entre los párpados: “Hasta los próximos diez minutos, mi amor. Diez minutos tan sólo. Tan sólo diez minutos”.
31 de mayo de 2005.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario