domingo, 31 de mayo de 2009
Para Gochi
Estoy cansada de sueños sin respuestas, de poesía que no sé hacer, de cuentos que no entiendo, de gritos silentes en mi interior. Cansada de estar sentada viendo caer una a una de mis expectativas y fabricándome mi propia y pequeña satisfacción, independiente de nadie, de nada.
Estoy cansada de sentirme obligada a responder a las esperanzas de nadie, no me interesan, no las quiero, no las voy a complacer porque quiero primero para mí y no tengo, simple, ecuación sencilla sin resultado de error.
De lo que no estoy cansada es de ser una mujer triste y nostálgica de vez en cuando, melancólica y seria otro cuando en vez… no estoy cansada de ser yo quizá sólo lo estoy de intentar explicárselo a los demás a ver si por lo menos, al no complacerles, lo respetan un poco.
Estoy cansada de que cada paso de mi vida tenga un pero, un por qué alarmado, una respuesta obligada fuera de cualquier espontaneidad. Estoy cansada de que se odie y se señale lo que a mí no me causa problema, estoy cansada de ser la corregida… estoy cansada de haber sido tantas veces una farsa de mi misma por estar cansada de luchar para ser el agua de mi alma: pura y transparente.
Estoy cansada de pertenecer a este mundo que no me complace tampoco, estoy cansada de luchar contra el destino de ser un número más, de ganar un dinero para comer, de instruir mi cabeza para terminar en un psiquiatra, estoy cansada de que alguien además se atreva a decirme que eso “es normal”.
Estoy cansada de saber que es triste que me ponga triste y no encontrar ni siquiera felicidad en mi condición de miradas perdidas de tanto condicionamiento exterior. Estoy cansada de los libros, de la televisión, de la computadora, de que sea nadie y nada y antes eso no me ocasionara mucho problema, no tanto como ahora.
Estoy cansada de mirar estas paredes oscuras de este lugar que odio, de encerrarme en el baño a cagar lágrimas y palabras y sueños y arroparme de soledad para quererme un poco todo eso que no me quieren los demás y estoy cansada de esperar ser querida también… estoy cansada de conformarme y no conformarme, estoy cansada de ser tan ambigua, tan contradictoria, tan extraña como copié de mis adultos… estoy cansada de no ser, de nadear y querer todear… ¡la puta, estoy cansada de tener que ocultar estos sentimientos para no herir a quien no le importa herirme!
Estoy cansada de esperar aprobación y al no esperarla sentirme tan mal por la recriminación, estoy cansada de ilusionarme pensando un momentito que las cosas van a ser diferentes y luego venga la mierda de destino que me tocó a reírse en mi cara y decirme lo equivocada que siempre he estado.
Estoy cansada de amar porque eso me hace sentir y colaborar y frenar y considerar… porque ya no quiero considerar, ni confiar, ni depender, ni tener compañía que luego me abandone y que se necesite a sí misma tanto como yo me necesito a mí donde no me encuentro.
Estoy cansada de no poder ni con mis decisiones cuando por fin las tomo, estoy cansada de depender de alguien pero no querer ser independiente, estoy cansada de que todo tenga que costar y que nadie me explique por qué carajo tiene que costar… estoy cansada mil veces más que hace diez minutos y mil veces menos que dentro de diez.
Estoy cansada de esperar a endurecerme de una vez y que eso no termine de pasar… estoy cansada de intentar explicarle a otro que no me importa la gente y no poder entenderlo ni siquiera yo.
Y tanto cansancio para que vengas tú y empieces a latirme en el alma, no sé si para darme energía, para quitarme el cansancio o darme más, para protegerme de mí y proteger al mundo de mí, para cambiarme la vida, para romperme la piedra piel que tanto me ha costado construir.
Tanto hastío para que me obligues a agradecerle siempre al hombre que amo por amarlo y darte a mí como un pedacito de continuación que pueda darme la esperanza de no cansarse… tanto tanto odiar este departamento, estos caminos y aquellos, esos ojos y los de allá, estas obligaciones y las pasadas… tanto, bebé, para que vengas a desmoronármelo todo con un latido apresurado y distorsionado desde mis adentros, con forma de grano y ojos de extraterrestre pareciendo sonreírme socarronamente la vida y burlarte más que nadie de mi estupidez que hasta hoy era casi casi entendible.
Tanto odiar lo grande para que lo más pequeño me zarandeara y me diera el bofetón que tantos han querido darme, tanto, carajito bufón, para que me bailes adentro y zapatees desde el más profundo de mis órganos cada tontería escrita y sentida aquí menos tú… tanto para que todo lo que yo creía que no tenía sentido lo tuviera MENOS y realmente porque no importa nada, porque ya estás y porque es así, qué se le va a hacer, somos dos y medio y el medio nos jode los ideales adolescentes y el desorden feliz y caótico en que nos reíamos de la vida… o eso creíamos…
Gracias… ¿qué más?
Mami.
P.D: Lo leerás la primera vez y no me entenderás un coño, la segunda tampoco, ni la tercera ni muchas después hasta mi muerte, pero lo escribí cuando tenías 7 semanas dentro de mí, imagina todo lo que seguramente me queda por decirte y entiende a esta madre de la que seguramente mil veces te quejaste de estar cansado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario