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jueves, 24 de septiembre de 2009

Esta empedrada senda llamada hogar



Cuando entraba en el camino no imaginaba que esta iba a ser la dirección que tomaría, tampoco me supuse ni me soñé en esta común empedrada senda de muros de hogar, ni con kilos de más y de menos sin cigarro pero con humo, ni llena de leche alimentaria y menos que fuera literalmente buena leche; ni con pies hinchados y luego cansados, ni prefiriendo verte descansar de llantos y no de gemidos...

No imaginé que el más íntimo secreto no se contaba sino se veía y nunca pensé siquiera que compartiría tanta miseria y tanta complejidad en un inodoro, o llena de vómitos y mierda "santa" rogando que aparezca cada día puntualmente y que ambos sonreiríamos de la verdadera y no de la que nos inventábamos...

Tampoco sabía que ese nombre que yo no conocía y para quien guardaba tantas cosas sería al final dos, tres, (¡cuatro!) y me acompañarían el apellido de luchas solitarias que me tocó en vida, no sabía que un simple "ñe" me sobresaltaría todos mis sueños y que aún así me levantaría a diario con energía suficiente para sonreír así no tuviera más sonrisas; no te sabía tan de esta tierra ni me quería tan igual en eso...

No quería, seguramente, no soñaba, no pedía ni añoraba esto que vivimos... claro ¿Cómo iba a pedirlo? Nadie sueña la verdadera felicidad sino quimeras y menos yo, y menos tú, que no buscábamos sino sombras y éramos sombras, hasta hoy, hasta él, hasta esta empedrada senda llamada hogar.


A.

domingo, 31 de mayo de 2009

Aún doliendo



Aún doliendo, aún latiendo…

…todo el sentimiento, toda la tragedia, todos tus te amo rasgando más y más adentro...

Y aquí estoy siempre presente…

Por no abandonar, para decirte que te amo...Por no dejarme, desahogando el pecho...Por no apartarme, susurrando que te extraño...Por no asustarte, diciendo que seguiré aquí, que no fue mentira...Por no aterrarme, entrando aunque sea por tus ojos a través de estas letras perdidas...Por intentar explicar lo inexplicable, por decirte que nunca antes fui tan viva ni tan muerta...Por rogar que un día vuelvas, que vuelvas un instante, tan sólo un instante, a sentirme como ayer, a venir para que te sienta yo también... a venir y quedarte, para siempre quedarte......Y llevarte todos mis besos de sangre.

Y sin sueño, sin apetito que no sea de ti; sin cordura y enferma, te espero, te espero en cada minuto...… te amo en cada segundo...
...Y te he extrañado desde siempre.

Soy inmortal


Soy inmortal, no lo dudo, tus ojos reflejaron en negro vivo mi figura eterna, indeleble, inmutable…

Soy inmortal de tus latidos, me grabé a fuego frío en la piel del destino, conquisté el secreto de lo infinito, acallé los miedos y del dolor los gemidos…

Soy inmortal al descubrir este amor indiscutible, al posar mis ojos en tu limpia mirada inamovible y darme cuenta que no, nunca más acaba, mi muerte ya no existe…

Soy inmortal mundo, te he marcado con mi huella, soy inmortal, él me contiene, soy inmortal él me refleja… soy inmortal, mi hijo, él me lo decreta.

31 Mayo 2009.

viernes, 29 de mayo de 2009

Me deleito y no me importa...



Me deleito de la ternura de sufrir por mucho y por nada, de cepillarme los dientes fumadores con las nostalgias del día a día que aburre de tanto pasar; me deleito, y no me disculpo por ello, de saber que todos sufren igual y que lo disfrutan por poder confesarse que viven con ello… vivo con ello.

Me deleito y no me sorprendo al recordar lo hermoso y hacerlo terrible, detestable; me deleito en el drama imparable de los ojos siempre tristes del pasado, en llorar frente a las noticias infinitamente mejores que arroja un incansable televisor ausente, son mejores, no son mías.

Me deleito de tanto confundir con mis ojos melancólicos y mi sonrisa cínica; me deleito en que me pidan consejos que no tengo y además crean que son útiles cuando los invento.

Me deleito en que otros le den nombre a mis lágrimas y mis sonrisas, que mientan cuando dicen que me sufren en ausencia, que me sufren en presencia; me deleito y no me hastío cuando en el fondo sé que todo dolor y toda alegría no tienen nombre más que el mío propio, así de básica, así de mía.

Me deleito y no me caigo cuando los que más me aman me ignoran y me enseñan que nadie ni nada importa mucho, me deleito cuando me dan material para seguir quejándome de la vida, tomarme diez clonazepam y marearme de vez en cuando en las mentiras.

Me deleito en las falsas miradas comprensivas, porque nadie comprende, todos ignoran, todos solamente se autopadecen y por uno no lloran; me deleito y me sonrío porque sé de mentiras y verdades y la única verdad soy yo para mí, tú para ti, ellos para ellos, y todos los pronombres se resumen en uno.

Me deleito y descanso en que no me crean, en que me vean plata piedra; me deleito en la costumbre que he tomado de deleitarme de lo terrible, me deleito en ese espejo que siempre me insulta más de lo debido y en este cuerpo que felizmente me contiene y me detiene.

Me deleito en mi obsesión de odiar todo lo que amaste y no confiesas, en leerte y redescubrirme celosa, histérica, demasiado mujer, demasiado humana entre tus manos y tus letras para la diosa que mis padres sueñan de mí, me deleito y me duermo en que lo sueñen y lo sueñes y yo siga peleando por ser nada, roncando como gata desesperada.

Me deleito y no imagino, en que no entiendas nada ahora que lees, que no sepas ni de mi presente, ni de mi futuro y hasta dudes de las líneas torcidas que no viste…

Me deleito sinceramente y sin llantos, de dar paso al frente incólume, indolente.

Me deleito y no me río, me deleito y lo vivo, me deleito en desatino, me deleito y no me importa.

Esta mañana



Esta mañana tuve nostalgia de tu cuerpo sin cuerpo, de tus miles brazos de madera, de los cien ojos ciegos de tu verde selva, de tus praderas; tuve nostalgia incurable del sonido de tu grito sordo siempre queriendo libertad, de tu música eterna, de tu lucha inacabable, de tu flaca lealtad.
Esta mañana susurré el perdón más inútil, el te amo más difícil, el adiós que nunca dije; susurré un por favor, una orden, mil rabias, cuarenta tristezas, tres alegrías, una esperanza, ninguna excusa… una vez me fui.
Esta mañana morí otro poco en frío ajeno, parí ilusiones de volver, aborté planes de renuncia; corrí por tus tumbas de libertad, soñé el final de quien te oprime, reí sangre, sangré risas, podé recuerdos, sembré una mirada al vacío de tu centro.
Esta mañana seguí incrédula, flotante, inerte, casi muerta casi viva; controlé una lágrima estúpida, cautericé una herida incurable, asolé soledades, liberé falsas bondades; entendí otra vez mi partida, deseé mis regresos.
Esta mañana recordé por qué te lloro, por qué te llevo en el fondo de mi sangre sepultada; me arrepentí y me afirmé, como cada uno de estos días, como cada momento, cada respiro, como todas las mañanas.
13 de marzo de 2009