Yo nunca supe que quería, ni qué soñaba, ni qué esperaba, sólo sabía que añoraba...
Yo nunca supe por qué guardaba lágrimas, gritos, suspiros, dioses con un nombre que no pronunciaba, sólo sabía que añoraba...
Yo nunca supe de estabilidad ni desequilibrio, nunca supe si vivía o transitaba, nunca supe si era o respiraba, sólo sabía que añoraba...
Nunca supe y siempre supe que añoraba...
Hoy no añoro, te sueño cada día, te espero cada tarde, te derramo mis lágrimas, te callo mis gritos, te gimo mis suspiros, te venero al nombrarte, danzo sin rumbo pero segura en tus atinos, te vivo, te transito, te respiro. Soy y ya no te añoro, te tengo, existo.
A.
