
¡Maldita sea qué hago yo con esto!
Recorro la habitación con la mirada, rasgo los tapices, rompo las sábanas, desespero buscando, me ahogo en mi rabia y sigo gritándole a la nada.
¡Maldita sea qué hago yo con esto!
Voy a la ventana, descorro una cortina imaginaria, te recuerdo en la sombra, hablando sin mirarme, casi desnuda, pidiéndome acercarme.
¡Maldita sea qué hago yo con esto!
Restriego la tela en mis manos, me acuesto en la cama, miro derrotado el techo... nunca me tocaste, supe de tu piel mucho menos de lo que yo quería, lloro, me abandono.
¡Maldita sea qué hago yo con esto!
Me dejaste lo que no quería de ti, con él me recorro como lo hacías siempre y en mi frustración siento perdido en sus dedos tu falso aroma, en su tela tu tacto de mentira... quiero romper este triste guante huérfano de ti pero es lo que me has dejado para recordarme por qué nunca me tocaste y yo me pregunto, mil veces y una más ¡Maldita sea qué hago yo con esto!
S.

O lo guardas o lo tiras, no hay otra opción.
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