No me leas, detente ahora. La tranquilidad de la que gozas está en juego y, en mi único destello de compasión del día, me da por advertírtelo antes de hacer de tu noche apacible la primera de muchos días de zozobra, angustia y pánicos. Ah, el dulce ahogo de la curiosidad, la bella adicción de la vanidad y continúas leyendo… quieres saber y probarme y probarte. Pues bien, te doy la bienvenida a mi mundo, no seré guía, tampoco cazador, estarás en soledad, como yo.
Seguramente estarás esperando que me presente, que te diga quién o qué soy, mmmm, ¿acabas de sentir esa pequeña brisita en tu espalda? Se me hizo provocativa, disculpa, intentaré no repetir el soplido, aunque debo admitir, más que un soplido fue un deseo de que notaras mi presencia tras de ti y no delante, como crees, al leer estas líneas. No te confundas, esto que recorres con tus ojos no es algo que yo haya escrito antes, es algo que se va creando a medida que vas leyendo y no, no corras tus ojos a los párrafos siguientes, desde que seguiste la lectura, a pesar de haberte conminado a no hacerlo, estoy lo suficiente en tu mente como para que tengas la ilusión de que está todo previamente escrito.
Ahora te preguntas ¿cómo puedo yo asustarte? Me adelanto en responderte: no me hagas reír, no pretendo asustarte, no me interesas tanto, pero sí me place jugar con tu ego y tu humanidad imperfecta, ¿te pica la nariz verdad?, anda, ráscala con calma, yo tengo el don de saber esperar ante reacciones tan previsibles si te rozo la nariz con mi uña que, por supuesto, no sentiste.
Calma, estoy aquí, a tu lado o atrás de ti, tal vez hasta dentro, pero no más que eso, siempre he estado y desde ahora siempre lo estaré, aunque si me lees durante el día te envalentones de luz de sol ¿sabes? Es un engaño eso de que los seres oscuros no salimos o no molestamos durante el día o cuando hay luz, lo que pasa es que muchos somos perezosos, pero no todos, fíjate, mira la hora y yo acá estoy conversando contigo y dándole largas a lo que deseas, que te cuente una historia terrible, existencial, romántica u horrorosa de mi vida, el problema es que, propiamente vida, así como la imaginas, no tengo para contar.
Mueve ese pie, se está acalambrando y ya sabes cómo te pones cuando se te duerme el pie, te entra ese pequeño pero inconfesado temor de que algo malo esté pasando y que no lo muevas más o que ese cosquilleo que sientes cuando lo tocas se torne más largo de lo que puedas aguantar y tú y yo sabemos cómo reaccionas ante las cosquillas.
En fin, te parece larga la introducción y es que el problema es que no se trata de una, estoy surgiendo de tus adentros, de tus deseos, de tu frustración inconfesada de intensidades que no podrás aguantar, de tu rabia por estar de “vacaciones” en la vida, tanto que te refugias en este estúpido compendio de palabras para soñar que un ser como yo realmente te habla y te está invitando a vivir – o morir – con gran heroicidad, como en esa última película que te soñaste vampiro, hombre lobo o un simple suicida sin éxito de la vida…
Me parecen patéticos todos los que simplemente intentan soñar que hay algo bueno tras las sombras y no se dan cuenta de que son sombras andantes, yo debería temerle a tus tonos grises, no tú a mi susurro y mi misterio. El real misterio es por qué detestan tanto sus propias vidas y siempre quieren probar, sin consecuencias, libar de este vino envenenado de nosotros, los del otro lado.
Bueno, me llamaste, me soñaste, me alteraste el descanso con tanto lloriqueo inconsciente; acá me tienes, me quieras aceptar o no, y ya no hay vuelta atrás, habrá consecuencias hirientes, habrá dolor, habrá miedo, habrá incertidumbre, sí, habrá todo eso que crees querer, me pasó hace algún tiempo pero estaba más clara para mí la idea de que tendría que renunciar a la paz, al fin y al cabo eso buscamos ¿o no?, sigues leyendo porque es así, quieres alterarte la vida, salir de la rutina, olvidar que eres un número de estadística; quieres desaparecer de este mundo pero sin dejar de viajar por sus calles sucias de humanidad en decadencia.
Tal vez en un futuro maldigas la hora en la que encontraste lo que soñaste y extrañarás ese sonido que hoy te es tan lejano por común, por costumbre de tenerlo dentro… disfrútalo, siente cómo se acelera, como parece querer advertirte que no quiere morir con tu cerebro desbocado, mmm, sí, precipita cada vez más, me gusta sentirlo así, batiendo contra mis dedos desde tu pecho, ¡no! no me apartes, no sabes ni por qué lado te estoy tocando, déjame familiarizarme con ese olvidado golpeteo de un corazón, de tu corazón. Anoche batía con fuerza, lo recuerdo, casi podía ver la piel levemente bailoteando sobre sus vibraciones mientras dormías y apretabas tu pecho con el colchón, por un momento pensé que incluso te me ahogarías y te salvarías de este hoy, pero no tuviste tanta suerte, la tuve yo.
Aunque debo admitir, más bien puede que te esté salvando, esa lenta putrefacción que es la vida ya te está acelerando la caída final y no está mal que le saquemos la lengua y nos llevemos una pequeña victoria de no pudrirnos con ella ¿no te parece? ¿Qué pasa? ¿Ahora tienes miedo? Sécate las manos, estás ensuciando la página y no me gustan las manchas de las huellas dactilares, es algo que arreglaremos en breve, no te preocupes. ¿No te parece más terrorífico eso de nacer pudriéndonos poco a poco? A mí me resulta, desde luego, una burla, un sádico juego al que las hormiguitas que se hacen llamar humanos se ponen a jugar sin chistar, apenas soñando, como tú, que algo extraordinario pase y les reviente el tablero… decía el poeta “¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza/ de polvo y tiempo y sueño y agonías?” para mí no es más que un sádico granjero que disfruta sembrarlos, jugar a verlos crecer y madurar para luego pasarles el zarpazo de una gran hoz y comérselos con ensalada de los otros seres “vivos”, por eso me pasé al lado de los parásitos, yo consumo, como él, de todo lo que respira y tú en tu pequeño lecho de fracasos quisiste tanto creer en mí que aquí me tienes; lo que más me sorprende y me llama la atención es por qué crees que mereces ser diferente y que yo te escoja para que empieces a andar solo y sin guía pero sin putrefacción por la vida ¿será porque tienes demasiada hermosura? ¿Demasiada inteligencia? ¿O más bien por el gran fracaso que es tu vida y tu estampa? Je, ya sabemos que eso lo tienes más claro tú que yo, por lo pronto me divierto con eso de que se te haya calmado el corazón hasta este preciso instante que te lo recuerdo y de nuevo, como quien no quiere, viras los ojos como buscando alguna sombra, agudizas los oídos a ver si por casualidad oyes mi murmullo… vas bien, sigue así, casi casi me escuchas ¿lo percibes? Es como un vientito suave tras tu oreja, si eres capaz y de verdad mereces salir del tablero del granjero sádico, no tardarás en escuchar mi imposible voz diciéndote que ya no puedes parar ya no puedes parar, ya no lo puedes detener, ya no puedes escapar…
¿Ves? Ahora se te coló ese escalofrío antesala del conocimiento de lo inevitable, querías insultar a tu jugador pero no te gusta ser presa de nadie para lograr la liberación de otro… pues lo lamento por ti, siempre serás presa, siempre estarás un escalón más debajo de la cadena alimenticia o de la cadena social, como prefieras… ¿no te has cansado siempre de ser el segundo? ¿No has sentido que siempre te falta poquito pero nunca llegas? Bueno, lamento informarte que eras realmente el tercero, mientras aquél y yo nos peleamos el primer lugar ustedes siempre están de terceros creyendo que pueden escapar ya es tarde, ya no puedes irte, ya no puedes dejar de leer, las palabras te perseguirán porque las oyes, ahí, detrás de tu orejita en forma de vientito suave pero indetenible Te suena muy reflexivo todo esto, apocalíptico, lento, tal vez en demasía existencialista ¡y esa es otra cosa! muchos de ustedes pretenden ser diferentes sin pensar, sin poner a trabajar lo único que realmente les quedaría: el cerebro ¿sabías el chiste peor del granjero? Que mientras les pudre el cuerpo les fortalece el cerebro, todo para que se den cuenta de cómo se marchitan, para que les duela más a la hora de dejarlo todo y tengas bien clara la conciencia al final de los días; sí, tienes razón, insúltalo así mismo como estás pensando, yo no lo hago porque no perderé jamás mi elegancia, pero tú estás a tiempo, es así, no hay otro calificativo para él.
Ahora bien ¿qué tanta disposición tienes de dejarlo todo? Deja de dudar, pretendes muchas cosas pero nada es gratis y eso no es invento mío, conste, las reglas del juego no las planteé yo y las del próximo que estás por jugar tampoco, te lo dije al principio, ahora caminarás en soledad, yo no soy guía, apenas soy entrada y pequeña compañía de este momento y eso porque me divierte que sigas vigilando calladamente tu espalda por si acaso no se me ocurra atacar sin avisar, si es que eso es lo que haré ¿te lo preguntas verdad? ¿Qué es lo que pretendo hacer? Pero no estoy acá para dar respuestas sino para verte y divertirme contigo un rato, contigo y tus ganas de venir conmigo y tu vanidad de creer que me convencerás de no dejarte y quién sabe, hasta quererte… mmm me estás aburriendo un poco ¿sabías?, sigues pensando fantasías televisivas y eso no me va… ¡bien! ¡Muy bien!, estás despojándote de dudas y te estás molestando un poco, es buen ingrediente para lo que quiero. Están bajando las horas, ¿te das cuenta? Es como una antesala de tu futuro, es como un éxtasis de tus deseos, sabes que me resultas algo un tanto patético pero tienes suficiente egocentrismo como para seguir creyendo en ti y en mí y en lo que va a pasar…
Pero no va a pasar nada, no eres tú quien me interesa, necesitaba distraerte a ti para tomar eso que tanto cuidas, perdona, lo del granjero no es mentira, pero ¿por qué asumiste que yo no siembro y cosecho para arrancar lo que más les duele? ¿quién les convenció que lo que más les duele es la vida propia? Yo sé que lo que más afecta es la vida luego de perder la de alguien amado… ahora respira un rato antes de levantarte a cerciorarte de nada, te lo digo para que soportes la confirmación, nunca te dije quién era yo, ni pretendo hacerlo, pero sí te confieso algo, eso que ustedes llaman Dios o Demonio no es lo único con el don de la ubicuidad… Adiós, despídete de nosotros y aprende a pudrirte en soledad, perdón, a vivir.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Relato que no fue seleccionado para el concurso de Tinieblas
La Voz
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Un texto con la fuerza necesaria para ser representado en una obra unipersonal. Ese ser sobrenatural realmente espanta.
ResponderEliminarSaludos!
Me encantó la primera vez que lo leí y me encantó esta otra vez.
ResponderEliminarMaravilloso, con ese estilo que me gusta tanto y que no puedo ni siquiera imitar.
Besos,
Fer.