viernes, 31 de julio de 2009

En respuesta...



Yo nunca supe que quería, ni qué soñaba, ni qué esperaba, sólo sabía que añoraba...


Yo nunca supe por qué guardaba lágrimas, gritos, suspiros, dioses con un nombre que no pronunciaba, sólo sabía que añoraba...


Yo nunca supe de estabilidad ni desequilibrio, nunca supe si vivía o transitaba, nunca supe si era o respiraba, sólo sabía que añoraba...


Nunca supe y siempre supe que añoraba...


Hoy no añoro, te sueño cada día, te espero cada tarde, te derramo mis lágrimas, te callo mis gritos, te gimo mis suspiros, te venero al nombrarte, danzo sin rumbo pero segura en tus atinos, te vivo, te transito, te respiro. Soy y ya no te añoro, te tengo, existo.


A.

2 comentarios:

  1. a veces es mejor no saber lo que se quiere...

    ps: pasandito por aquí, me ha encantado lo que he leído, estaré revisando tu blog ;)

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  2. Me sumergí a tu blog por curiosidad... valla curiosidad la mía, que al saciar sus ansias, se encontró con hermosas palabras en versos y poesías!!! Admiro profundamente tus sueños y añoranzas, comparto contigo y tantos otros mi amor a la Poesía y espero seguir siendo testigo de estas hermosas melodías que a nuestra axistencia regalan sueños o son sueños en sí mismas...

    Saludos y Cariños

    Carolina V. San Martín

    PD: gracias por brindarme la oportunidad de formar parte de "Notas de Existencia" - DUNKEN.

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